Reseñas biográficas de pintores

 

L. Alma-Tadema (1836-1912), pintor neerlandés neoclasicista de la época victoriana, formado en Bélgica y afincado en Inglaterra desde 1870. Es conocido por sus suntuosos cuadros inspirados en el mundo antiguo. Vivía tan inmerso en la estética clasicista, que sus dos residencias en Londres fueron decoradas como palacios pompeyanos.

A. Altdorfer (1480-1538), pintor y grabador alemán del Renacimiento, influido por Alberto Durero y Lucas Cranach el Viejo. Se le considera el mayor representante de la Escuela del Danubio. Fue uno de los primeros pintores europeos que situó el paisaje como tema autónomo en el centro de su trabajo. Mezclando planos, las figuras humanas y el decorado, da una perspectiva cósmica a sus pinturas.

F. von Amerling (1803-1877), uno de los exponentes más destacados del retrato austriaco, también se distinguió como autor de cuadros históricos y de género.

S. Anguissola (h.1530-1626), pintora italiana, , la primera mujer pintora de éxito del Renacimiento y una de las artistas más longevas, destacó en la rea­lización de retratos, llevando a cabo un tipo de repre­sen­tación un tanto informal, en el que a menudo sus modelos desarrollan tareas aparentemente domésticas, acompañados de una serie de objetos que definen en mayor profun­didad su personalidad.

K. Appel (1921-2006), artista holandés, atravesó diferentes etapas en su larga trayectoria tanto en la temática elegida como en la técnica empleada, aunque su obra fue siempre reconocible por los colores vivos, y las características líneas y formas.

F. Battaglioli (h. 1725-h. 1796), pintor, ilustrador y escenógrafo italiano, apenas se tienen datos de su biografía, formado en la tradición de la escuela de Raffaello Menia Rinaldi. Estuvo en España entre los años 1754 y 1760, trabajando en los reales coliseos del Buen Retiro y en Aranjuez.

G. Balla (1871-1958), pintor y escultor italiano, uno de los fundadores del movimiento futurista. Inicialmente su pintura impresionista muestra luego interés por el análisis cromático. Adopta la disolución de lo visible en puntos de color. Es también partidario de ideas anarquistas como algunos puntillistas como Pisarro. Utiliza la técnica puntillista para pintar temas del futurismo: la dinámica y la velocidad.

Th. M. Baynes (1794–1876), artista y litógrafo inglés, es conocido por sus dibujos y acuarelas de paisajes, edificios y eventos al aire libre.

S.R. Bergh (1858-1929),  pintor sueco, destaca por sus pinturas retratistas y paisajistas relacionadas con su país.

G. Berndtson (1854-1895), pintor finlandés que destacó por su atención al realismo en los detalles. Plasmó casi siempre temas de género, sobre todo interiores elegantes y escenas campestres de vegetación frondosa.

P.-A. Besnard (1849-1934),  pintor francés. Sus pinturas lo muestran como un artista virtuoso. Académico, luego estudioso del impresionismo, con influencias iniciales de Cabanel y, posteriormente, de Gainsbororugh, sus cuadros se destacan por el manejo del color y, sobre todo, de la luz.

A. Bonheur (1824-1884),  pintor francés de animales y bucólicas escenas de paisajes. En sus composiciones fue capaz de describir con precisión el horizonte, ambiente, ajustes luminosos y espacio.

El Bosco, H. van Aeken Bosch (1450/1460-1516), pintor flamenco, su estilo recogía claramente los fantasmas de los años finales de la Edad Media, en los que la salvación tras la muerte era una gran obsesión. Todos sus cuadros están impregnados de un sentido del humor burlesco, a veces cruel. Existen pocos datos de su vida, siempre llena de leyendas que intentan explicar el enigmático significado de sus cuadros.

F. Bossuet (1798-1889), pintor Belga que realizó en España un importante número de pinturas, especialmente en Sevilla y Granada. En algunas ocasiones incorporaba edificios fuera de contexto e idealizaba lugares que no se correspondían con la realidad.

S. Boticelli (1445-1510), pintor del Quattrocento italiano, no se cuenta entre los grandes innovadores del Renacimiento, sino que se inscribe más bien en un grupo de pintores que rehuyó el realismo a ultranza y se inclinó por un estilo basado en la delicadeza, la gracia y un cierto sentimentalismo.

K. Braun (1807-1877), pintor, dibujante, ilustrador, grabador de madera y editor alemán. Pintó por primera vez al Münchner Kindl como “Despertar a la vida”.

J. Broc (1771-1850), pintor neoclásico francés, estudió pintura con el maestro Jacques-Louis David y a menudo frecuentó el grupo intelectual conocido como "Les primitifs" (Los primitivos) o "Barbus" (Barbudos). La temática de sus cuadros a menudo está asociada con temas homoeróticos.

H. ter Brugghen (h.1588–1629), pintor neerlandés, y miembro destacado de los seguidores holandeses de Caravaggio. Sus temas favoritos las figuras de medio cuerpo de bebedores o músicos, pero también produjo imágenes religiosas a gran escala y retratos de grupo. En sus obras hay un dramático uso de la luz y la sombra, así como sujetos con una gran carga emotiva.

E. Burne-Jones (1833–1898), fue un artista y diseñador inglés asociado con la Hermandad Prerrafaelita, y principal responsable de atraer a los prerrafaelitas a la corriente principal del arte británico y, al tiempo, produciendo algunas de las más exquisitas y bellas obras de arte de la época.

Canaletto (1697-1768), cuyo verdadero nombre fue Giovanni Antonio Canal, pintor italiano, fue famoso por sus paisajes urbanos de Venecia dentro del nuevo género de la veduta, vistas generalmente urbanas, en perspectiva, llegando a veces a un estilo cartográfico, donde se reproducen imágenes panorámicas de la ciudad, describiendo con minuciosidad los canales, monumentos y lugares más típicos de Venecia, solos o con la presencia de la figura humana, generalmente de pequeño tamaño y en grandes grupos de gente.

J. Carabain (1834-1933), artista holandés, famoso pintor de paisajes urbanos. Sus temas no se limitaron a las antiguas ciudades de Bélgica o los Países Bajos, sino también a paisajes pintorescos de países que visitó, como Italia, Alemania, Francia o Austria.

A. Carracci (1560-1609),  pintor y grabador italiano del barroco, cofundó la famosa Academia de los Incamminati en Bolonia, que ofreció por primera vez un verdadero programa de perspectiva, arquitectura y anatomía y propuso una renovación de la pintura ante el agotamiento de la cultura manierista. Difundió una doctrina ecléctica, basada en el estudio de la realidad y de los grandes maestros del Cinquecento.

J. Constable (1776—1837), pintor inglés de paisajes. La región de Suffolk fue el tema preferido de sus paisajes, hasta el punto de que el área del Valle de Dedham, en dicha región, se conoce como «el país de Constable».

A.A. da Correggio (1489-1534), pintor italiano del Renacimiento, dentro de la escuela de Parma que se desarrolló en la corte de los Farnesio durante el apogeo del Manierismo en Italia. Es comúnmente considerado como pionero del uso de la luz. Consigue sensación de ingravidez. De gran sensibilidad y delicadeza, pinta a niños, adolescentes y figuras femeninas suaves y de blanda sensualidad. Comienza como un renacentista clásico, posteriormente recibe la influencia manierista y acaba, por su dinamismo y profundidad espacial, anticipando el barroco. En su madurez, su estilo es noble y equilibrado, con sombras transparentes y diseño fluido.

G. Courbet (1819–1877), pintor francés de paisajes y retratos, a lo largo de su producción desarrolla un estilo claramente naturalista que con posterioridad evoluciona hacia el realismo más puro. Opuesto frontalmente a la idealización, aboga por una muestra fidedigna del ambiente entroncado exclusivamente con lo real. Niega cualquier artificio y se encuentra a años luz de academicismos o espíritus clásicos. No cree en los cánones ni en arquetipos inventados, su pintura pretende ser un revulsivo vital, fresco y directo, a veces criticado por su excesivo y nefasto (a juicio de sus detractores) sentido de la vulgaridad o tendente gusto innecesario por la sensualidad.

E. Cucuel (1875-1954), pintor impresionista de género y las figuras en los paisajes, a menudo usando sus familiares para los modelos en vez de profesionales. Una especialidad estaba usando una paleta vibrante y rico empaste para representar las mujeres en entornos paisaje soleados.

S. Dalí (1904-1989), pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor español, se le considera uno de los máximos representantes del surrealismo. Es conocido por sus impactantes y oníricas imágenes surrealistas. Sus habilidades pictóricas se suelen atribuir a la influencia y admiración por el arte renacentista. También fue un experto dibujante.

J. Danhauser (1805-1845), pintor austriaco, uno de los mayores representantes del periodo Biedermeier junto con Ferdinand Georg Waldmüller. Sus obras, no muy apreciadas por sus contemporáneos, versaban sobre temas bastante moralizantes. Fue retratista, pintor de escenas históricas y pintor de género. Y fue con este último estilo, por el cual se hizo más famoso y ha pasado a la posteridad.

H. Daumier (1808-1879), caricaturista, pintor y escultor francés, destacó sobre todo como caricaturista, con litografías de sátira política, social y de costumbres. Se dedicó también al dibujo, la pintura al óleo y la acuarela. Estas obras, de colorido cálido, composición simplificada y grandes contrastes de luces y sombras, no gozaron del favor del público.

E. Degas (1834–1917), pintor francés, participó en las exposiciones impresionistas y criticó los principios básicos de este movimiento; se inspiró en los maestros del pasado y sus escenas rebosan modernidad; defendía la línea sobre el color y se destapará como uno de los mejores coloristas del momento en algunas obras. Odiaba los honores oficiales y quería triunfar en el Salón. Estas curiosas paradojas las encontramos en la trayectoria artística de uno de los grandes genios del siglo XIX.

J.H. Füssli (1741–1825), pintor suizo nacionalizado británico, su obra pictórica, de estilo teatral, se compone de grandes lienzos con temas sacados de la Biblia, de Shakespeare, de los Nibelungos, de Homero, etc. Sus formas se inspiran en Miguel Ángel, mientras el colorido liso recuerda el de los flamencos. Su pintura, que se debatió entre el sexo, el miedo y la violencia, dio vida a una serie de seres típicamente románticos (gigantes, brujas, fantasmas) Está considerado como un precursor del Romanticismo.

W.H. Hunt (1827-1910), pintor británico, uno de los fundadores de la Hermandad Prerrafaelita, asociación que propugnaba un retorno a lo espiritual y sincero en el arte, despreciando la pintura académica, que consideraban una mera repetición de clichés. Para ello, proponían inspirarse en los primitivos italianos y flamencos del siglo XV, anteriores a Rafael. Todas sus pinturas concedían una gran atención al detalle, y mostraban un vívido colorido y un elaborado simbolismo religioso, a menudo inspirado en los textos bíblicos.

W. De Klerk (1800-1876), pintor neerlandés, que se interesó mucho por la naturaleza. Sus escenas de bosques son soleadas con paisajes de montaña y efectos de agua. En su estudio finalmente idealizaba los paisajes, basándose en bocetos y en su memoria.

E. Delacroix (1798-1863), pintor francés, fue el más emblemático artista del movimiento romántico aparecido en el primer tercio del siglo XIX, cuya influencia se extendió hasta los impresionistas. Dejó numerosas obras que tenían mucho que ver con la actualidad de su época. También destacó como pintor religioso pese a sus continuas declaraciones de ateísmo. Sus obras manifiestan una gran maestría en la utilización del color.

F. Dicksee (1853–1928), pintor e ilustrador inglés, pintó retratos y escenas históricas de género. Sus pinturas están ejecutadas con fluidez de texturas y ricas orquestaciones de color. Revelan una curiosa mezcla de influencias, en particular, del clasicismo de Frederic Leighton y del idealismo abstracto de G.F. Watts.

J. Diéguez (1860-1931), litógrafo español, se cuenta entre los ex-libristas más reconocidos de su época. Ejerció tambien como dibujante de Exlibris.

G. Doré (1832–1883), artista francés, pintor, grabador, escultor e ilustrador, fue uno de los más fecundos e influyentes dibujantes de la segunda mitad del siglo XIX. Sus exuberantes fantasías constituyeron una importante fuente de inspiración para los pintores románticos, quienes compartían la atracción por el mundo onírico que él representaba.

A. Durero (1471-1528) pintor alemán, conocido en todo el mundo por sus pinturas, dibujos, grabados y escritos teóricos sobre arte. Fue sin duda la figura más importante del Renacimiento en Europa, donde ejerció una enorme influencia como transmisor de las ideas y el estilo renacentistas, a través de sus grabados.

L. Feininger (1871-1956), pintor e ilustrador germano-estadounidense, en sus comienzos se dedicó a la ilustración, que fue abandonando para dedicarse a la pintura. Su investigación personal, muy influenciada por el Fauvismo y el Cubismo, lo llevó a crear composiciones prismáticas construidas mediante formas quebradas y colores arbitrarios.

M. Fortuny M. (1838-1874), pintor español, nadie cosechará tanto éxito con los cuadros de gabinete, no sólo en España sino también en París y Roma, alcanzando la fama y obteniendo una considerable fortuna que le permitirá tener varias casas abiertas en diferentes ciudades. Por desgracia, su temprana muerte no le facilitó el ocupar un puesto destacado entre los grandes maestros de la pintura española, que le corresponde sin ninguna duda.

P. della Francesca (1415-1492), pintor italiano del Quattrocento, se le aprecia sobre todo como pintor especialista en frescos, aunque en su época fue conocido también como un geómetra y matemático, maestro de la perspectiva y de la geometría euclidiana. Su pintura se caracterizó por su estilo sereno y el uso de las formas geométricas, particularmente en relación con la perspectiva y la luz. Es uno de los principales y fundamentales personajes del Renacimiento.

C.D. Friedrich (1774-1840), pintor paisajista del romanticismo alemán del siglo XIX, generalmente considerado el artista alemán más importante de su generación. Es conocido por sus paisajes alegóricos de su periodo medio que muestra figuras contemplativas opuestas a cielos nocturnos, nieblas matinales, árboles estériles o ruinas góticas. Su interés primario como artista era la reflexión de la naturaleza, su trabajo a menudo simbólico y anti clásico intenta dar una respuesta subjetiva y emocional al mundo natural.

P. Gauguin (1848-1903), pintor y escultor francés posimpresionista. Fue una figura importante del simbolismo, participando como pintor, escritor y escultor de grabados y cerámica. Su experimentación audaz con el color fue lo que colocó los cimientos para el estilo sintetista del arte moderno, mientras que su expresión del significado inherente de los temas en sus pinturas, bajo la influencia del cloisonismo, fue lo que pavimentó el camino al primitivismo y el regreso al estilo pastoral (captura de la naturaleza, paisajes)

C. Gellée, Claudio de Lorena (1600/05–1682), pintor francés establecido en Italia., perteneciente al período del arte barroco, se enmarca en la corriente denominada clasicismo, dentro del cual destacó en el paisajismo. Reflejó en su obra un nuevo concepto en la elaboración del paisaje basándose en referentes clásicos —el denominado «paisaje ideal»—, que evidencia una concepción ideal de la naturaleza y del propio mundo interior del artista.

M. Gerard (1591-1652), pintora francesa, que se dedicó a pintar bellas escenas sencillas de la alta sociedad de París, mientras los grandes artistas de finales del XVIII se dedicaban a recrear un mundo bucólico y abarrotado siguiendo la moda rococó. Sus lienzos plasmaron la vida de la burguesía y la aristocracia parisina llegando incluso a pintar para el mismísimo Napoleón Bonaparte.

J.-L. Gérôme (1824-1904), pintor y escultor francés academicista cuyas obras son, por lo general, de tema histórico, mitológico, orientalismo, retratos y otros temas, con lo que lleva al Academicismo tradicional a un clímax artístico.

Giotto di Bondone (1267-1337), reconocido artista italiano de la época desarrolló varios ámbitos artísticos, destacando la poesía, escultura, arquitectura y sobre todo la pintura, considerándose este autor del Trecento uno de los iniciadores de movimiento renacentista en Italia, su obra tuvo una influencia determinante en los movimientos pictóricos posteriores.

V. van Gogh (1853-1890), pintor holandés, encarnación del artista torturado e incomprendido, es considerado unánimemente uno de los grandes genios de la pintura moderna. Su producción ejerció una influencia decisiva en todo el arte del siglo XX, especialmente en el fauvismo y el expresionismo; y tras más de un siglo de experimentos artísticos, la pincelada tosca y atormentada del artista holandés, alimentada por el vigor de su pasión interior, conserva toda su fascinante fuerza expresiva.

E. Gonzalès (1849-1883),  pintora impresionista francesa, destacan sus escenas intimistas de gran belleza, especializándose en obras al pastel en tonalidades claras y formas suaves con las que obtendría alabanzas de los críticos.

F. de Goya (1746-1828), pintor, grabador y artista universal. Junto con Velázquez y Picasso es uno de los tres grandes pilares del arte español. Durante su primera etapa, destaca como pintor religioso, género que practicará el resto de su vida. Diseñó tapices para la Casa Real, gana fama como retratista y llega a ser Pintor del Rey. Su genio no se agotaba en la pintura y el retrato; destacó también como grabador.

J.-B. Greuze (1725-1805), pintor francés; uno de sus mejores críticos públicos fue Diderot, el más famoso crítico de arte de esa época, qué hizo un encendido elogio de sus cuadros y de las enseñanzas morales de sus escenas, que caracterizaron casi toda su obra, en contraste con otras de estilo rococó que normalmente mostraban temas más alegres decorativos y con escenas que se desarrollaban en ambientes de la alta sociedad y la aristocracia.

A. Guillaumin (1841-1927), pintor y grabador francés de estilo impresionista. Mientras otros maestros de su círculo (como Renoir y Cézanne) abandonaron pronto el impresionismo puro y conformaron estilos más personales, Guillaumin se mantuvo fiel a los rasgos más reconocibles de dicha corriente y es considerado de hecho «el impresionista más fiel y longevo».

F. Hals (1582/83-1666),  pintor neerlandés perteneciente a la escuela barroca holandesa. Es uno de los grandes maestros en el arte del retrato. Despierta gran admiración por la brillantez en la representación de la luz y la libertad en el manejo de los pinceles.

V. Hartmann (1834-1873), arquitecto, escultor y pintor ruso, fue uno de los primeros artistas en incluir motivos rusos tradicionales en su trabajo. Estos motivos eran, en gran parte, elaboraciones imaginarias a partir de elementos orientales, pero su impacto fue tal que dio lugar a todo un estilo arquitectónico que hoy consideramos como genuinamente ruso.

C.F. Hill (1849-1911), pintor sueco, destacó como pintor de paisajes. Produjo miles de dibujos en muy diversas técnicas. Sus variados temas y estilos se anticiparon a muchos movimientos modernos y a artistas desconocidos para él como Matisse o Picasso.

F. Hodler (1853-1918), uno de los más destacados pintores suizos del siglo XIX, desarrolló un estilo que él llamaba «Paralelismo», caracterizado por agrupaciones de figuras simétricamente colocadas en poses que sugerían un ritual o una danza.

W. Hogarth (1697-1764), artista británico, grabador, ilustrador y pintor satírico. Se le considera pionero de las historietas occidentales. Su obra varía desde el excelente retrato realista a una serie de pinturas al estilo de los cómics llamadas «costumbres morales modernas». Mucha de su obra, que llega a veces a ser despiadada, se burla de las costumbres y la política contemporáneos. Es el gran maestro de la sátira social y política. Se le considera uno de los padres de la escuela artística británica.

S. van Hoogstraten (1627-1678), pintor barroco neerlandés (época conocida también como la Edad de Oro Holandesa), que luchó por imitar diferentes estilos en diferentes épocas. Su fama deriva de su versátil carrera como poeta, pintor, y celoso trepador social.

D. Ingres (1780–1867), último representante de los grandes pintores del neoclasicismo francés, se presenta sin embargo con una postura ambigua frente a los postulados clasicistas que le sitúan dentro del germen del movimiento romántico. Algunas de sus obras se enmarcan en el llamado «Estilo trovador», inspirándose en el ideal estético griego y gótico. Igualmente, es ejemplo de orientalismo, pues muchos de sus cuadros, especialmente desnudos femeninos, están dominados por un sentido irreal del exotismo propio del siglo XVIII.

I. Israels (1865-1934), pintor judío neerlandés, pasaba a menudo los meses de verano con su padre en Scheveningen, en donde pintaba marinas llenas de color fascinado por la luz cambiante del sol y el mar.

G.J. Jacquet (1846-1909), pintor y dibujante francés, es conocido como pintor de retrato femenino y de escenas de género en el estilo del siglo XVIII.

J. de Jáuregui (1583-1641), poeta, erudito, pintor y teórico literario español del Siglo de Oro. Como poeta, sus obras se dividen en dos etapas: una de tipo italianizante y otra cercana al culteranismo. Su personalidad como pintor resulta borrosa; se le atribuye un retrato de Cervantes.

J.L. Jensen (1800-1856), artista danés que se especializó en la pintura de flores. Sus pinturas se caracterizan por la riqueza de sus colores y su variedad. Tomando como un punto de partida la pintura de flores holandesa del siglo XVII, revivió el arte en Dinamarca.

P. Klee (1879-1940), pintor suizo que sabía ser realmente meticuloso. Podía resultar obsesivo y voraz. Y tremendamente prolífico. En su afán poliédrico y complejo frente al facilismo de lo unívoco y lo plano, utilizó dos armas: el arte y la ironía. La cosa le dio resultado por partida doble, tanto en su abrumador ejercicio de plasmación de la belleza (cerca de 10.000 obras pintadas) como en la puesta en marcha de toda una apisonadora dialéctica contra el dogma y la convención.

G. Klimt (1862-1918), pintor austriaco, fue la figura más representativa del modernismo pictórico (Jugendstil) en el mundo de habla alemana. Su obra reúne la singularidad, la impresión de que en ella se encierran claves íntimas; pero, al mismo tiempo, es una síntesis casi exhaustiva de las inquietudes, tendencias y lenguajes de la convulsa escena artística moderna europea de los años del cambio de siglo.

O. Kokoschka (1886–1980), pintor y poeta de origen austriaco, conocido principalmente por sus retratos y paisajes expresionistas. Después de viajar siete años por Europa y Oriente Próximo ejecutó gran número de obras en las que aparecen figuras así como paisajes, todas ellas de colorido enérgico y brillante, pintadas con enorme libertad y exuberancia, entre las que hay numerosas vistas de puertos, montañas y ciudades.

P.S. Kroyer (1851-1909),  pintor noruego, fue el más famoso entre los «pintores de la luz» daneses. Trató de capturar los complejos efectos de la luz en su obra, en especial, los de la luz diurna y generada por lámparas.

F. Leeke (1859-1923), pintor alemán, famoso por sus representaciones de escenas de las óperas de Wagner.

S. Lega (1826-1895), pintor italiano, uno de los máximos representantes del movimiento de los macchiaioli. Partiendo de una formación académica, a medida que los aires del Risorgimento se desarrollaban, su pintura abandona paulatinamente el retrato de altos dignatarios, para centrarse en el paisaje, la pintura de campesinos, a los pequeños propietarios, más acordes con los destinos políticos y económicos que surgían, y con los que el artista comenzaba a mostrarse en sintonía.

F. Leighton (1830-1896), pintor y escultor inglés, sus trabajos se centraban en materia histórica, bíblica y clásica. Perteneció al Academicismo una corriente que basa su estética en cánones establecidos y en la didáctica de éstos.

J.F. Lewis (1804-1876), pintor orientalista inglés, se especializó en plasmar escenas orientales y mediterráneas en acuarelas y óleos exquisitamente detallados. El artista vivió durante varios años en una mansión tradicional en El Cairo, y después de su regreso a Inglaterra en 1851 se especializó en trabajos muy detallados que muestran tanto escenas de género realistas del Oriente como escenas más idealizadas de la clase alta egipcia, sin huellas de la influencia cultural occidental.

M. Liebermann (1847-1935), pintor y grabador judeo-alemán, destacado representante del impresionismo en Alemania, país donde lideró la pintura vanguardista durante más de 30 años.El verdadero cambio en su pintura no sobrevendría hasta el momento en el que abrazó el impresionismo. A partir de entonces su paleta se tornó más brillante y luminosa, y abandonó los asuntos del mundo rural en pro de escenas de esparcimiento burgués en playas, balnearios, espectáculos, etc.

C. Lorrain (1600/05–1682), de nacimiento Claude Gellée, fue un pintor francés establecido en Italia. Perteneciente al período del arte barroco, se enmarca en la corriente denominada clasicismo, dentro del cual destacó en el paisajismo. Lorrain reflejó en su obra un nuevo concepto en la elaboración del paisaje basándose en referentes clásicos —el denominado «paisaje ideal»—, que evidencia una concepción ideal de la naturaleza y del propio mundo interior del artista.

D. Mackellar (1849-1908), pintor de género y retratos, y acuarelista escocés.

F. Madrazo K. (1815-1894), pintor español, se convirtió en el gran retratista romántico de la alta sociedad madrileña y un personaje destacado en la vida cultural e intelectual de Madrid.

K. Malévich (1878-1935), pintor ruso, creador del suprematismo, uno de los movimientos de la vanguardia rusa del siglo XX, promovía la abstracción geométrica y el arte abstracto, en búsqueda de la supremacía de la nada y la representación del universo sin objetos. El suprematismo fue un movimiento artístico enfocado en formas geométricas fundamentales (en particular, el cuadrado y el círculo)

E. Manet (1832-1883), enmarcado dentro de la corriente realista, fue una figura central dentro de la renovación de la pintura francesa y occidental de finales del siglo XIX. A pesar de no haber pertenecido al movimiento impresionista, la técnica y la temática de sus obras se convirtieron en referentes imprescindibles para la generación de pintores jóvenes que se decantaron por esta corriente. Su pintura evolucionó desde su inicial estilo tenebrista, de inspiración española, a una más luminosa, centrada por primera vez en la vida urbana moderna.

J. Matejko (1838-1893), considerado como el mejor pintor de historia polaco de todos los tiempos, es célebre por sus obras en las que representa grandes personajes y acontecimientos de la historia polaca.

H. Matise (1869–1954), está considerado el máximo representante del fauvismo. Destacó a lo largo de su vida en pintura, escultura, arte gráfico y collage, pasando a la historia como una de las grandes figuras del arte del siglo XX. La utilización del color muy contrastado y la influencia de la escultura africana son característicos de sus primeros años. A partir de la década de 1920 se impone en su obra una serena sensualidad y una mirada a la tradición en la que lo ornamental va cobrando una mayor presencia.

A. Menzel (1815- 1905), pintor alemán famoso por sus pinturas a menudo inspiradas en la historia, considerado el más importante exponente del realismo pictórico del siglo XIX en Alemania. Junto con Caspar David Friedrich, está considerado uno de los dos artistas alemanes más destacados del siglo XIX, y fue el artista de más éxito en su época en Alemania. Adquirió gran importancia como pintor de retratos en la corte de Federico el Grande, actividad que le reportó el mayor reconocimiento social.

G. Metsu (1629-1667),  pintor neerlandés de la época barroca, cuya producción pictórica se caracteriza por la realización de interiores con figuras, aunque también plasmó alguna escena de exterior con mercados, así como algún asunto religioso y retratos.

J. Miel (h.1599–1664), pintor y grabador de origen flamenco. Documentado en Roma, formó parte de la corriente de los bamboccianti o bambochantes, dedicado a la realización de pequeñas escenas de género en las que reflejó el ambiente callejero de Roma y sus alrededores. Será no obstante, el responsable de la evolución del género, al potenciar el desarrollo de la anécdota en perjuicio del paisaje, como pintor, principalmente, de figuras.

J. E. Millais (1829-1896), creó junto a Rossetti y Hunt la Hermandad Prerrafaelita que trabajó en este estilo admirador de los primitivos italianos del Quattrocento, mostrando un marcado interés por renovar el arte inglés encorsetado en la temática de paisajes y en el retrato.

J. de Momper el Joven (1564-1635), también conocido como Josse de Momper, fue uno de los más importantes paisajistas flamencos entre Pieter Brueghel el Viejo y Pedro Pablo Rubens. La influencia de Brueghel es evidente en muchos cuadros de Momper.

C. Monet (1840-1926), pintor francés, uno de los creadores del impresionismo. Cézanne aludió a la capacidad del artista para captar objetiva e inmediatamente la realidad. Sin embargo, su proceso creativo iba más allá de la observación directa de la naturaleza, y empleaba la memoria visual como recurso imprescindible para el acabado de sus composiciones. Las imágenes que se forman en la memoria son percepciones, igual que las determinadas por la visualización de las cosas, y entre ambas puede surgir una nueva concepción de la imagen pictórica de la realidad.

B. Morisot (1841-1895), pintora impresionista francesa. Fue relegada a la categoría de artista femenina por su temática de la vida cotidiana (mujeres, niños y escenas domésticas). Sin embargo, como mandaba la doctrina impresionista, pintaba la inmediatez, lo que veía en su vida normal. Como mujer de la alta burguesía, estaba habituada a escenas domésticas, deportes campestres y un amplio círculo de mujeres y niños, ya que el mundo masculino les estaba vetado.

Ch.-L. Muller (1815–1892), pintor francés, fecundo en su producción de lienzos sobre temas históricos y retratos, prestó gran atención a los rostros y expresiones de sus personajes. Por ello, siempre iniciaba sus obras con la realización de estudios extensivos (dibujos o pinturas) de las partes expresivas del cuerpo (cara, manos, posiciones) antes de preocuparse por la ropa y la decoración.

E. Munch (1873-1944), pintor y grabador noruego. La estilización de la figura, la prolongación de las líneas y, en ocasiones, el intenso dramatismo y la intensidad cromática, hicieron de su estilo pictórico uno de los modelos estéticos del expresionismo de las primeras décadas del siglo XX.

A. Norieri (1860-1898), pintor americano, sus obras reflejan su fascinación por las vías fluviales de Nueva Orleans y la gran variedad de barcos que las surcaban.

M. Oppenheim (1913-1985), artista y fotógrafa suiza que de la noche a la mañana, se convirtió en un icono del movimiento surrealista, pero tanta fama repentina casi terminó por destruir a la joven y rebelde artista.

F. Overbeck (1789-1869), pintor romántico alemán, perteneciente al movimiento de los nazarenos. Se dedica principalmente a los cuadros religiosos, pues su intención era renovar el género. Todas sus obras están marcadas por el fervor religioso, estudio cuidadoso y una ejecución seca, severa, de colores poco intensos.

A. Palamedesz (1601-1673), retratista y pintor de obras de género de la edad de oro holandesa.

S. Palmer (1805-1881), pintor inglés, desarrollará una mística religiosidad, trabajando en paisajes cargados de simbolismo cristiano. Se convertirá en líder de un grupo de jóvenes artistas llamados los Antiguos tremendamente influidos por la poesía de Blake. Estuvo dos años en Italia -pintando paisajes cercanos al naturalismo romántico- y a su regreso a Londres se acercó en sus obras a los gustos académicos del momento.

J.N. Paton (1821-1901), pintor escocés, estuvo influido por el estilo prerrafaelista y se convirtió en un pintor cuyos tópicos eran principalmente de historia, de hadas, temas alegóricos y religiosos.

P. Picasso (1881-1973), figura excepcional como artista y como hombre, fue protagonista y creador inimitable de las diversas corrientes que revolucionaron las artes plásticas del siglo XX, desde el cubismo hasta la escultura neofigurativa, del grabado o el aguafuerte a la cerámica artesanal o a la escenografía para ballets. Su obra inmensa en número, en variedad y en talento, se extiende a lo largo de más de setenta y cinco años de actividad creadora, que el pintor compaginó sabiamente con el amor, la política, la amistad y un exultante y contagioso goce de la vida.

A. Pinkham (1847-1917), pintor estadounidense, autor de cuadros de temática romántica con temas shakesperianos y de la epopeya bíblica, paisajes y pequeños óleos con el mar como protagonista.

C. Pissarro (1830-1903),  pintor impresionista, se le considera como uno de los fundadores de ese movimiento, vivió casi toda su vida fuera de París y fue básicamente un pintor de paisajes o de escenas rurales, y uno de los primeros en practicar con convicción la pintura al aire libre.

N. Poussin (1594-1665), pintor y dibujante francés, fue el fundador y máximo representante de la pintura clasicista francesa del siglo XVII. La lógica, el orden y la claridad fueron virtudes esenciales en su trabajo y ha influido de manera decisiva en el devenir del arte de ese país hasta nuestros días. Su creencia de que el arte debe atraer a la mente más que al ojo —debe presentar las situaciones humanas más nobles y serias de manera ordenada, desprovista de detalles triviales o referencias sensibles— se convirtió en el dogma del estilo academicista francés del siglo XVII.

F. Pradilla (1848-1921), pintor español, director del Museo del Prado de 1896 a 1898, fuera de las corrientes de las vanguardias históricas e inscrito en un estilo romántico tardío, nunca faltó a una extraordinaria calidad, que lo situaba entre los maestros españoles más sobresalientes del último tercio del siglo XIX y principios del XX.

Raffaello S. (1483-1520), pintor y arquitecto italiano, por su clasicismo equilibrado y sereno basado en la perfección de la luz, la armonía en la composición y el dominio de la perspectiva, su obra constituye, junto con la de Leonardo da Vinci y Miguel Ángel Buonarrotti, una de las más excelsas realizaciones de los ideales estéticos del Renacimiento.

Man Ray (1890-1976), seudónimo de Emmanuel Radnitzky, artista modernista estadounidense que contribuyó de forma importante a los movimientos dadaísta y surrealista, a pesar de que sus vínculos con cada uno eran informales, fue conocido en el mundo artístico por su fotografía avant-garde, y como fotógrafo de retratos.

Rembrandt (1606-1669), pintor holandés, cuyas dos etapas, próspera y adversa, de su vida se reflejan en sus obras, particularmente en los autorretratos, un género que el artista cultivó a lo largo de toda su carrera; mientras que los primeros son alegres, brillantes y un tanto superficiales, los de los últimos años tienen un carácter sombrío, sereno, y reflejan una profundidad muy superior. De los numerosos géneros que cultivó, el religioso y el retrato fueron los dos en que más brilló su talento de maestro del Barroco.

P.-A. Renoir (1841–1919), pintor impresionista francés, famoso por sus pinturas resplandecientes e íntimas, en particular las que representan desnudos femeninos. Considerado como uno de los más grandes artistas independientes de su época, es famoso por la armonía de sus líneas, la brillantez de su color y el encanto íntimo de sus muy variados temas pictóricos. A diferencia de otros impresionistas, le interesó más la representación de la figura humana individual o en retratos de grupo que los paisajes. Además, tampoco subordinó la composición y plasticidad de la forma a los intentos de interpretación de los efectos lumínicos.

J. Ribera (1591-1652), pintor y grabador español llamado "el Españoleto", influido por Caravaggio, su pintura presenta unos marcadísimos contrastes tenebristas, con abundancia de negras sombras, suavizados en su madurez por la inclusión de un colorido y una luz estudiados de los maestros venecianos. Poseedora, además, de unas calidades tan cercanas al realismo que se hacen táctiles en telas y pieles, su obra se caracteriza por una fuerza sorprendente y un verismo que no omite ningún aspecto de la realidad, por más cruel o desagradable que sea.

S. Ricci (1659–1734), pintor italiano, quien apoyándose en un primer momento en el ejemplo del espléndido arte de Veronés, hizo prevalecer un nuevo ideal, de una belleza colorista clara y rica: en esto allanó el camino para Tiepolo. La pintura de las figuras del rococó de Venecia sigue siendo incomprensible en su evolución, sin este autor.

E.F.W. Richter (1844-1913), pintor alemán, nacido en París, conocido por sus pinturas orientalistas.

N. Rockwell (1894-1978), ilustrador, fotógrafo y pintor estadounidense célebre por sus imágenes llenas de ironía y humor.

D.G. Rossetti (1828-1882), poeta, ilustrador, pintor y traductor inglés, fundador, junto a W.H. Hunt de la Hermandad Prerrafaelista, grupo de pintores y críticos de arte que impulsaron una renovación del arte inglés partiendo de modelos medievales. Su arte pasó por diferentes etapas, en las que los elementos predominantes eran la noción de la belleza humana, la intensidad de la expresión abstracta y la riqueza cromática.

H. Rousseau (1844-1910), llamado "El aduanero Rousseau", fue un célebre pintor francés, uno de los máximos representantes del arte naíf.

P.P. Rubens (1577-1640), pintor flamenco. Ningún pintor europeo del siglo XVII aunó como él talento artístico, éxito social y económico y un alto nivel cultural. Aunque su actividad se centró en la pintura, también realizó numerosos diseños para estampas, tapices, arquitectura, esculturas y objetos decorativos. Su obra, muy abundante, ofrece gran versatilidad temática, e incluye pinturas de temas mitológicos, religiosos y de historia, retratos y paisajes. Su pintura es gran­­dilocuente, pero también sabe ser delicada, y muestra gran habilidad técnica y sensibilidad hacia los ritmos de la composición y la psicología de los personajes.

J.S. Sargent (1856-1925), pintor estadounidense, considerado el "retratista de más éxito de su generación". Su obra documenta sus viajes a lo largo del mundo, desde Venecia al Tirol, Corfú, Oriente Próximo, Montana, Maine y Florida.

E. Schiele (1890-1918),  a pesar de su prematura muerte, cuando apenas contaba veintiocho años, el artista es considerado, junto a Oskar Kokoschka, el máximo representante del expresionismo austriaco. Desarrolló un estilo que se despegó de la armonía de Gustav Klimt y evolucionó hacia un estudio pionero del cuerpo humano entre lo sexual y lo descarnado.

V. Serov (1865-1911), pintor ruso y uno de los mejores retratistas de su época. Sus más destacadas obras se encuentran entre las mejores del arte realista ruso.

H. Siemiradzki (1843-1902), pintor y retratista polaco, de origen ruso, activo durante las Particiones de Polonia, y recordado por su arte académico monumental, en la cuál destacaba sus representaciones de escenas del antiguo mundo grecorromano y del Nuevo Testamento.

H.E. Sprengel (s. XIX), pintor romántico alemán del siglo XIX.

J. Steen (1626-1679), pintor barroco neerlandés apreciado, sobre todo en el siglo XVIII, por sus escenas costumbristas y de género. Fue muy productivo, en su obra además de una gran variedad de animadas escenas, tanto en interiores como en exteriores, destacan sus pinturas con temas alegóricos y religiosos junto a algunos retratos de encargo.

M. Stifter (1857-1905), artista austriaco, se ganó la vida pintando temáticas relacionadas con el Oriente Próximo, género popular entre los europeso durante todo el siglo XIX.

E. Stückelberg (1831-1903), cuyo verdadero nombre fue Johann Melchior Ernst Stickelberger, pintor suizo, fue uno de los artistas más populares de su generación, produciendo muchas pinturas de escenas históricas.

G.B. Tiepolo (1727-1804), pintor y grabador italiano, se le considera un maestro de transición entre el rococó y el siglo XIX, apreciado por su excelencia en la pintura escenográfica y monumental de clara raigambre veneciana, servida por una paleta suntuosa e imaginativa y por un saber compositivo elocuente y dramático.

Tiziano V. (h.1489-1576), principal artista veneciano del renacimiento y configurador de su tradición colorística y pictórica, cuya obra, que afectó de manera decisiva a la evolución de la pintura europea, proporcionó una alternativa igualmente poderosa y atractiva que la lineal y plástica tradición florentina seguida por Miguel Ángel y Rafael.

H. de Toulouse-Lautrec (1894-1978), apenas medía metro y medio, pero cada centímetro de su diminuta y deforme anatomía era puro genio. Nadie como él supo retratar el París bohemio de finales del XIX: sus cafés, teatros, cabarets, burdeles... Una vida de excesos, ahogada en absenta, que alimentó uno de los mayores mitos de la Historia del Arte. Se lo enmarca en la generación del postimpresionismo.

C. Twombly (1928–2011), pintor estadounidense de trabajos de gran formato, a base de garabatos hechos con libertad, caligrafía y grafitis en campos sólidos de colores mayormente grises, beige y tonos de blanco. Muchas de sus pinturas tardías y trabajos en papel tendieron hacia el simbolismo romántico, y sus títulos pueden ser interpretados visualmente a través de formas, figuras y palabras.

P. Uccello (1397-1475), pintor florentino cuya obra intentó conciliar dos estilos artísticos distintos: la esencia decorativa de estilo gótico tardío y el nuevo estilo heroico de principios del Renacimiento. Su apodo Uccello procede de su querencia por pintar pájaros.

F. Vallotton (1865-1925), pintor y grabador de origen suizo, artista a caballo entre dos siglos, dos países y varias tendencias estéticas, de los Nabis a la Neue Sachlichkeit [Nueva Objetividad].Se interesó por una amplia gama de temas recurrentes - interiores, baños, desnudos femeninos, paisajes, bodegones… - expresiones extrañas debido a su estilo liso y frío, a los colores refinados, los recortes y los encuadres atrevidos.

D. Velázquez (1599-1660), pintor barroco, considerado uno de los máximos exponentes de la pintura española y maestro de la pintura universal. Trató con igual excelencia todos los géneros: religiosos, mitológicos, retratos, históricos, paisajes, bodegones, etc. Las características más peculiares y representativas de su pintura son el empleo de la perspectiva aérea, su profundidad y la pintura "alla prima", es decir, sin realización de bocetos. Por ello, las correcciones las hacía sobre la marcha y se nota en los numerosos "arrepentimientos" en sus cuadros.

J. Vermeer (1632-1675), marchante de arte, al igual que su padre, siempre se consideró algo más que un pintor. Solo trabajaba por encargo y no pintaba más de dos o tres obras al año. Conocido como el maestro de la «luz holandesa», lo característico de su obra es el uso de los colores azul y amarillo.

P. Veronés (1528-1588),  pintor italiano, figura central del Manierismo veneciano. Uno de los tres grandes maestros de la pintura veneciana en la segunda mitad del siglo XVI, junto con ­Tiziano y Tintoretto. Desde el principio se inclinó por una paleta más clara que la de sus contemporáneos de Venecia, quizá debido a sus tempranas experiencias de fresquista; al mismo tiempo fue el auténtico heredero de Tiziano en cuanto a libertad y brillantez de la factura, que evoca sensualmente una gran diversidad de calidades. También desde el comienzo manifestó inclinación por los trajes suntuosos y los accesorios pintorescos, con personajes apuestos y lujosamente ataviados que se recortan sobre arquitecturas de blancura deslumbrante y se acompañan de perros, caballos u otros animales.

S. Vouet (1590-1649), pintor francés del período barroco, quien en principio recibió el influjo de la pintura caravaggiesca. Sin embargo, su arte evolucionó hacia una pintura más aérea, enriqueciéndose con la influencia de la ola neovenecianista que recorría Roma. Introdujo en Francia el estilo barroco italiano, inspirado en la obra de El Veronés, que adaptó a las grandes decoraciones de la época de Luis XIII y de Richelieu.

J.M. Whistler (1834-1903), pintor, diseñador y artista gráfico estadounidense, ligado a los movimientos simbolista e impresionista, que realizó innovaciones técnicas y defendió el arte moderno, destacando sobre todo por sus aguafuertes. Considerado el creador del impresionismo inglés, concibe la pintura como experiencia estética pura, más allá de los valores de la representación y los enfoques culturales de los simbolistas de los años 1880-1890. Sus contemporáneos compararon su noche y sus sinfonías pictóricas con las variaciones sutiles de la música de Wagner.

J. Wright of Derby (1734-1797), pintor inglés famoso por sus pinturas de paisajes y sus retratos, conocido como el pintor de la Revolución Industrial tal y como se manifiesta en sus llamados "cuadros de estilo serio" con los que se distinguiría de las obras moralizantes de Hogarth y de las imágenes domésticas de Wheatley.

A. Young Jackson (1882-1974), pintor canadiense y uno de los miembros fundadores del Grupo de los Siete.

A. Zorn (1860—1920), pintor impresionista, escultor y grabador sueco, extremadamente innovador que luchó por definir nuevos límites y desarrollar técnicas novedosas, como demuestran sus famosas experimentaciones para representar el agua. Viajó por Europa y a su paso por España se interesó por la obra de Velázquez, por lo que empezó a experimentar con los distintos efectos sobre el agua.
 
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